Todos los amantes de los animales estamos de acuerdo en que es un auténtico drama la cantidad de perros y gatos abandonados en nuestras calles, sin un hogar.

Sobre todo los perros, unos animales extraordinariamente sociales y muy necesitados de cariño y cuidados, sufren mucho sin una familia; muy especialmente cuando después de tenerlos en casa sus dueños se olvidan de ellos, los abandonan y los dejan a su suerte. Es una forma de maltrato animal tan cruel como cualquier otra.

Estos pobres animales no tienen más remedio que vagar buscando refugio y alimento, en los días más calurosos del verano y en los días más fríos del invierno. Con ningún cuidado sanitario y una nutrición pobre o inexistente, no reciben el mínimo que cualquier ser vivo necesita para sobrevivir, por no hablar de ningún tipo de amor o consideración social. A pesar de que cada vez hay más leyes y regulaciones para prevenir el maltrato animal, es un hecho que esta situación es más frecuente de lo que nos gustaría y muchos animales malviven, y en última instancia mueren, sin nadie que cuide de ellos, expuestos a todo tipo de enfermedades y padecimientos.

Sin embargo, no es el caso de Holanda: desde principios de 2016 (y hasta ahora) se considera el primer país del mundo donde la existencia de perros callejeros abandonados es historia. Dando un ejemplo a nivel mundial, Holanda ha movilizado a toda su sociedad para que ningún animal tenga que sufrir esta desgracia.

El gobierno holandés, junto con grupos para la defensa animal y diversos colectivos de todo tipo, ha trabajado duramente en un programa multifactorial para la mejora de las condiciones de vida de los animales abandonados, basado en los siguientes principios:

  • educación y concienciación
  • incentivos a la adopción frente a la compra-venta
  • campañas de recogida y esterilización
  • duros castigos a los infractores.

El programa empezó con una campaña estatal de esterilización de animales callejeros totalmente gratuita (de la que incluso se podían beneficiar las mascotas con un hogar), lo que sirvió para minimizar el nacimiento de nuevos cachorros en condiciones de abandono. Conjuntamente, se crearon una serie de impuestos muy altos que gravan la compra de animales de raza o con pedigree, mientras que al mismo se fomentaba la adopción con un gran apoyo a todas las personas que decidieran recoger a su mascota de cualquier refugio. De hecho, del total de animales que encuentran un hogar la proporción de adopciones en Holanda es de un 90%; solo un 10% son compras. Por supuesto, también se invirtieron muchos recursos públicos en campañas de educación de toda la población, con especial hincapié en la concienciación desde la edad escolar; y no solo respecto a este tema sino también sobre como tratar y cuidar adecuadamente a una mascotas. Como es evidente, todo es gratis para los ciudadanos.

Como aún así ciertas personas siguen sin respetar a los animales, se promulgaron leyes muy duras y estrictas contra el abuso animal, que siguen en vigencia. Descuidar a una mascota (y en último término abandonarla) puede llevar a multas de gran calibre, entre 15000 y 20000€ según el caso. Más aún: para los casos más graves de crueldad animal, la legislación holandesa tiene previstas sentencias de entrada en prisión, incluso de larga duración, para los responsables.

Sin duda alguna, este país es un espejo en el que mirarse. Si una sociedad es reflejo de como trata a sus animales, Holanda gana la medalla de oro. Esperemos que algún día también los ciudadanos españoles podamos sentirnos así de orgullosos.

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